Mailinglist Archive: opensuse-es (244 mails)

< Previous Next >
[opensuse-es] [OT] La muerte de Bin Laden
La muerte de Bin Laden, no es ni mas ni menos, que la finalización del
contrato que el gobierno norteamericano tenía con la productora que
armaba los supuestos videos con "los comunicados de Bin Laden".

Una de las muestras mas claras de las alevosas mentiras del gobierno
yanky, fue que junto con la demolición de las torres gemelas, también
demolieron otro edificio, que no había sufrido ningun impacto, y ni
siquiera tenia fuego, como se puede ver en el sitio de investigación
del 911:

http://911research.wtc7.net/talks/b7/conclusion.html

Mas información:

http://911research.wtc7.net/essays/thermite/explosive_residues.html

Ahora el gobierno yanky, en confabulación con las potencias europeas,
nos quieren hacer creer que están interviniendo en Libia y Siria "en
defensa de la población civil", pero bien sabemos, lo que han venido
haciendo "en defensa de la población civil" en Irak y Afghanistán,
masacrandolos indiscriminadamente, destruyendo toda la infrestructura
de sus ciudades, dejandolas sin ningun servicio publico, sin
hospitales, y saquendo los museos mas antiguos con las piezas de mayor
valor antropologico para la historia de la humanidad.

Pero como vienen de hacer un papelón tras otro, como "las armas de
destrucción masiva en Irak", sumados a los papelones militares en Irak
y Afghanistán, que terminaron siendo otro Vietnam, tal como lo
anticipó el mismo Sadam Hussein (al que también supuestamente
mataron), no se les ocurrió mejor idea, que tratar de "limpiar" su
accionar, con "La muerte de Bin Laden".

El 11-S no solamente instaló un nuevo sistema de control social por
medio de la manipulación mediática con el “terrorismo”, sino que
además inauguró un “nuevo orden internacional” (sustitutivo de la
“guerra fría”) basado en la “guerra contraterrorista” que sirve de
justificación a las nuevas estrategias expansionistas del imperio
norteamericano y de las trasnacionales y bancos sionistas. Como el
perro de Pavlov, los norteamericanos y europeos (y el mundo colonizado
mediáticamente) segregan adrenalina y consumen “terrorismo
condicionado”, como si fuera verdadero gracias al sistema de inducción
mediática montado por las cadenas sionistas a escala planetaria.

Todo el proceso de “terrorismo mediático” con Al Qaeda y Bin Laden,
desde el 11-S en adelante, se desarrolla en los medios de
comunicación, principalmente en las cadenas televisivas, que trasmiten
en vivo las imágenes de destrucción que a través de un ida y vuelta
-feed baack- generan masivamente la psicosis terrorista a escala
planetaria.

Sin la “globalización de la imagen”, a Washington y a la CIA les
hubiera sido imposible crear la figura de Bin Laden como el mítico
“enemigo número uno de la humanidad” tras la voladura de las Torres
Gemelas, iniciando así la era de la utilización del terrorismo
mediatizado como estrategia y sistema avanzado de manipulación y
control social.

Bin Laden y la red Al Qaeda fueron fabricados de acuerdo a las
necesidades del “nuevo enemigo”, que el imperio necesitaba (tras la
caída de la URSS) mostrar a la sociedad después de los atentados del
11-S, y que la inteligencia norteamericana utilizó para conseguir
consenso local e internacional a sus nuevas políticas de invasión
militar.

Los intelectuales y los periodistas rentados se encargaron de
construirle un “perfil” a tono con los gustos consumistas de la
opinión pública, y sin mostrar las redes vinculantes de su biografía
con la CIA y con las políticas colonizadoras de EEUU en el mundo árabe
y musulmán.

La impunidad y el uso intensivo del “terrorismo mediático” se
posibilita y potencializa por la complicidad de la prensa del sistema
y de sus “analistas” que sólo difunden las noticias y la “versión
oficial” de las amenazas y los atentados terroristas desde el 11-S
hasta aquí.

Además, el aparato mediático sionista de la prensa internacional y
local silencia sistemáticamente las investigaciones y testimonios que
prueban la relación histórica de Bin Laden y Al Qaeda con la CIA,
además del carácter de “autoatentado” que revistió el ataque contra
las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

En este contexto (y sin ningún análisis que le otorgue comprensión
totalizada) una noticia sobre terrorismo sólo puede ser tapada con
otra noticia sobre terrorismo.

La “psicosis terrorista” es alimentada a su vez, y como si fuera una
novela de espionaje, por rumores de nuevos ataques de Al Qaeda,
cacería de supuestos culpables, e imaginarias “pistas árabes” o
“conexiones islámicas” salidas de misteriosos archivos “secretos” de
los servicios de inteligencia.

Los niveles de comprensión masiva sobre el “terrorismo de Al Qaeda”
son pobres y lamentables: los analistas y periodistas del sistema
comentan los acontecimientos según los principios y explicaciones de
la “investigación oficial” de turno.

Repiten como monos parlantes lo que la CIA, el FBI, el M-16, Scoltland
Yard y las usinas mediáticas de Washington les trasmiten a través de
las “fuentes” y los comunicados oficiales.

Así como los atentados del 11-S en EEUU sirvieron para argumentar y
justificar las invasiones de Irak y de Afganistán, el 11-M español y
el 7-J británico sirvieron -en distintas etapas- para frenar caídas
abruptas de la imagen de Bush, tanto en la campaña electoral para su
reelección en 2004 como cuando se ha encontrado acorralado por
denuncias y cuestionamientos a la ocupación militar de Irak.

Esta situación particular del “terrorismo mediático” como arma de
manipulación política y social determina que sus causas y objetivos
sólo puedan ser leídos en el plano mediático, y no en el marco del
análisis político o estratégico convencional.

Esta manipulación, ha generado la dinámica política de la
administración imperial (la de Bush, y también lo hará con la que le
siga) que ha convertido el uso mediático del “terrorismo” en
herramienta estratégica de Estado orientada a legitimar la conquista
militar de países y de recursos estratégicos en nombre la “guerra
contraterrorista”.

En términos estratégicos, con la leyenda mediática de Bin Laden y el
peligro del “terrorismo internacional” a partir del 11-S el Imperio
norteamericano (potencia locomotora unipolar del capitalismo) define
dos aspectos claves de su supervivencia como Estado imperial:


A) Lanzamiento de nuevas conquistas militares de mercados justificadas
en la “guerra preventiva contra el terrorismo” y en la nueva doctrina
de seguridad de EEUU emergente tras los atentados del 11-S.

B ) Aplicación de una nueva lógica represiva y de control político y
social (sustitutiva de las “dictaduras militares” setentistas) en los
países dependientes bajo el argumento del “combate contra el
terrorismo”.

En otras palabras, en un planeta sin “comunismo”, sin golpes de estado
militar ni guerras ínter-capitalistas, la leyenda mediática de Bin
Laden y el “terrorismo internacional” sirven de justificación para el
desarrollo expansivo de la industria militar y de las trasnacionales y
bancos capitalistas que extraen su principal tasa de rentabilidad
comercial de las guerras y los conflictos armados.

Osama y el perro de Pavlov

En la agenda de la inteligencia militar estadounidense Bin Laden
obedece a dos tipos de construcciones.

Una verdadera, asociada con las redes secretas del terrorismo, y otra
fabricada para consumo mediático.

En la primera, se indica que su formación de soldado terrorista
proviene de los sótanos históricos de entrenamiento de la CIA.

Y en la segunda, las evidencias lo señalan como un espectro fantasmal
sobre el cual se montan las campañas de la prensa sionista
internacional con el “terrorismo mediático”.

En consecuencia, Bin Laden, un producto “terrorista” salido de los
laboratorios de la CIA tomó consistencia “mediática” a partir de su
difusión masiva y planetaria repetida hasta el cansancio desde el 11-S
hasta aquí.

Desde el punto de la comunicación estratégica, el líder de Al Qaeda
fue fabricado de acuerdo a las necesidades del “nuevo enemigo”, que el
imperio necesitaba (tras la caída de la URSS) mostrar a la sociedad
después de los atentados del 11-S, y que la inteligencia
norteamericana utilizó para conseguir consenso local e internacional a
sus nuevas políticas de invasión militar.

Bin Laden representa el producto acabado de la acción psicológica
mediática orientada a direccionar conducta colectiva con fines
políticos y de control social que los halcones de la Casa Blanca
utilizaron en los momentos que la imagen de Bush decaía o que los
problemas políticos estrangulaban a su administración.

Este costado mediático de la “leyenda Bin Laden” no fue
suficientemente analizado o explorado por la prensa alternativa ni por
los intelectuales críticos, más obsesionados por la figura
“terrorista” de Bin Laden que por el uso mediático que hicieron EEUU,
Europa y sus trasnacionales capitalistas de su leyenda y de las
apariciones de Al Qaeda posteriores al 11-S.

El uso mediático-político de la figura de Osama por parte de la CIA,
lo convirtió en la estrella de la psicosis de terror montada
masivamente alrededor de su figura y de la “Red Al Qaeda” en los años
que siguieron a los atentados del del 11-S.

A lo máximo que han llegado los críticos y analistas de Bin Laden y
del 11-S es a lanzar acusaciones o a deslizar sospechas sobre el
aprovechamiento político (y/o la participación como ejecutora) de la
administración Bush en los atentados contra las Torres Gemelas y el
Pentágono.

Si bien el objetivo esencial de esos ataques fueron la invasión a Irak
y Afganistán, Bin Laden y la “guerra contraterrorista global”
sirvieron luego para un rediseño estratégico de las políticas de
conquista militar de mercados y obraron como un nuevo marco de
expansión y ganancias para los bancos y trasnacionales del sistema
capitalista en su conjunto.

Tras el 11-S las “reapariciones” periódicas de Osama Bin Laden
“amenazante” fueron un clásico en la prensa internacional.

Sus modus operandi fueron siempre los mismos:

Aparece, amenaza a Europa y a Estados Unidos con la guerra santa,
promete atentados, asesinatos en masa con armas químicas y biológicas,
y luego desaparece tan misteriosamente como había llegado.

Su imagen, recreada hasta el cansancio por las pantallas de TV., ya
resulta tan “familiar” como la del Che o la de Jesucristo.

Sus “apariciones” en videos de dudoso origen, y en cadenas falsamente
opositoras a EEUU como Al Jazzeera, siempre generan inquietud y
estados de “alerta rojo” en EE.UU. y en las metrópolis europeas.

El desarrollo secuencial de sus apariciones tras el 11-S siempre
obedecieron a un mismo patrón.

Al Jazeera muestra los videos con sus comunicados y amenazas, las
cadenas estadounidenses y europeas los difunden por todo el mundo, y
la CIA -con el resto de los servicios de inteligencia de las potencias
centrales- anuncia todo tipo de catástrofes terroristas en ciernes,
principalmente en Estados Unidos o Europa.

http://nomasmentiras.wordpress.com/2008/05/21/osama-bin-laden-y-el-perro-de-pavlov/
--
Para dar de baja la suscripción, mande un mensaje a:
opensuse-es+unsubscribe@xxxxxxxxxxxx
Para obtener el resto de direcciones-comando, mande
un mensaje a:
opensuse-es+help@xxxxxxxxxxxx

< Previous Next >
Follow Ups