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[opensuse-es] [OT] En España no existen los derechos humanos para los latinos
  • From: Juan Erbes <jerbes@xxxxxxxxx>
  • Date: Sun, 8 Nov 2009 10:03:21 -0300
  • Message-id: <61ec494a0911080503h45c0b9fex1a51d4649e5c169a@xxxxxxxxxxxxxx>
Las paradojas de la vida, que a pesar de que la mayor parte de los
latinoamericanos lleven apellido de origen español, cuando van a
visitar "la madre patria", se encuentran con experincias como la que
cito a continuación, donde los unicos sudamericanos que pueder sortear
ese tipo de problema, es si tienen un pasaporte de la UE, que
gestionaron por su descendencia de europeos:


Solvy Hernández

Mi nombre es Solvy Hernández. Soy una periodista de 21 años de edad
que luego de culminar mis estudios recibí como regalo un viaje hacia
Europa específicamente a España, el cual acepté ilusionada ya que por
primera vez podría salir de mi país a conocer una cultura diferente y
deleitarme con nuevos paisajes por un período de dos semanas, pero mis
planes se vieron truncados y totalmente arruinados al llegar al
aeropuerto de Barajas en Madrid, no más de 3 minutos después de haber
bajado del avión y enfilarme para la revisión de la policía fui
separada de la fila sin ningún motivo aparente, sólo querían “hablar
conmigo”, así lo expresó el primer policía con el que me topé y quien
revisó mi pasaporte. Luego de unos minutos de espera otro oficial
menciona en voz muy alta mi nombre y me dirijo hacia donde él me
indica de una forma bastante fría, distante e incluso con una muy
notable molestia de su parte. Una vez en su oficina no olvidaré sus
palabras “A ver Solvy cual será tu historia”, en ese momento me sentí
disgustada por su anticipada insinuación en relación a las razones por
las cuales yo visitaba su país, sin embargo tranquila y con la
conciencia muy limpia le cuento que he llegado a España con el fin de
pasar dos semanas de vacaciones junto a una amiga que me está
esperando en el aeropuerto, le digo que quiero conocer Madrid y todas
las ciudades que pueda durante mi estadía, especialmente la catedral
de Santiago de Compostela y le muestro todas mis reservaciones de
hotel. El me pregunta ¿qué vas a hacer el resto de los días? y se
molesta al ver que no llevo conmigo una lista diaria de las
actividades turísticas que iba a realizar con nombre de los destinos y
reservaciones canceladas en cada uno de ellos, lo cual me resultó
bastante absurdo tomando en cuenta que un turista puede tener muchos
planes y sin embargo no tener la seguridad de poder llevarlos a cabo
por completo y más siendo la primera vez que visita el país, razón por
la cual no se arriesgaría a pagar más que una noche en cada destino,
requisitos que en mi caso estaban en completo orden. El funcionario
continúa interrogándome según sus palabras textuales para conocer la
razón oculta por la cual había llegado a España, llegándome a
preguntar incluso el porqué de realizar el viaje sola y no junto a una
pareja, otro elemento absurdo de su procedimiento debido a que cada
persona está en el derecho de viajar como le plazca y si en mi caso lo
hacía sin compañía no quiere decir que iba a quedarme ilegalmente en
su país. Una vez finalizado el intimidante interrogatorio el oficial
culminó diciendo “Vale Solvy si más tarde tienes algo que contarme que
haga que mis cuentas cuadren mejor y revelen el verdadero motivo por
el que estas aquí me lo cuentas”. Evidentemente mi molestia e
impotencia eran muy grandes en ese momento, al sentirme humillada sin
razón alguna, pero ni siquiera eso me habría preparado para lo que
viviría más tarde.
Luego de una larga espera en una sala conjunta al lugar del
interrogatorio comenzaron a llegar más personas rechazadas entre las
cuales estaban 6 venezolanos incluyendo a una niña de 5 años, me
percaté que un joven venezolano realizaba llamadas desde su teléfono
celular y me senté a su lado para pedirle que me permitiera usar su
teléfono, lo cual fue determinante para mí, debido a que no sabía que
no me iban a dejar comunicarme con nadie minutos más tarde y fue el
único medio que tuve para poder avisarle a mi amiga lo que estaba
sucediendo, en cierto modo fui afortunada porque si no mi familia no
se habría enterado de mi paradero. Además llegaban personas mexicanas
entre las cuales estaba un periodista que al igual que yo tomó nota de
todo lo que nos hacían y lo que ocurría para luego denunciarlo en su
país, también llegaban brasileros con niños, argentinos y chilenos. Al
paso de una hora ya habían interrogado a todos los que allí nos
encontrábamos, despojados de nuestra documentación. Otro oficial nos
lleva hacia una oficina unos tres pisos más arriba de la central
policial, en la que nos encierran a más de 30 personas en un espacio
sumamente pequeño sin ventilación. Los nervios comienzan a relucir
entre los que nos encontrábamos en tan extraña situación, algunos
lloraban otros simplemente se les observaba molesto ante la
circunstancia y el resto lucía inexpresivo o angustiado. Allí
conocemos a la “trabajadora social” quien en lugar de prestar alguna
ayuda psicológica abre la puerta y nos deja claro que estamos en
“tierra de nadie” y que lo que nos suceda es absoluta potestad de
ellos, en ese momento entendimos que cualquier cosa que nos pasara
allí sería un misterio y ni siquiera nuestras familias se enterarían.
Además, esta trabajadora social desempeña la función de vender
tarjetas telefónicas que supuestamente servirán para llamar a tu
respectivo país y es mentira, por lo menos en el caso de Venezuela fue
imposible realizar una llamada con éxito.
A la 1 de la tarde se nos informa que seremos atendidos por un abogado
e interrogados nuevamente por un oficial a partir de las 4:30 de la
tarde debido a que los oficiales estarían comiendo, en el transcurso
fuimos despojados de todas nuestras pertenencias incluyendo teléfonos,
comida, agua, medicamentos y cualquier cosa que tuvieses encima, sin
importarles nada, como fue el caso de Zuleima Dávila quien llevaba con
ella a su niña de 5 años y le quitaron la comida de la bebé que
llevaba en el bolso de mano, compotas, galletas, cereales etc. La niña
pasó todo el día sin recibir bocado, mientras que los demás recibimos
una comida totalmente desagradable y de mal sabor. La cual aceptamos
debido a que habíamos estado todo el día sin comer.
Las cosas no mejoraron cuando llegó la famosa entrevista que después
nos daríamos cuenta que era una total farsa por parte del cuerpo
policial, lo cual puedo afirmar entre otras cosas por el testimonio de
una compañera mexicana a quien un oficial le había dicho minutos antes
“lo que pasa es que estamos hartos de los latinos, no queremos más
latinos en este país”, lo que sería la verdadera razón de todo lo que
nos sucedía. La entrevista constaba de un interrogatorio realizado por
un policía y en presencia de un abogado quien supuestamente tenía en
sus manos la decisión de dejarte entrar o no al país, sin embargo la
decisión ya estaba tomada incluso desde las 11:30 am cuando fuimos
separados de la fila de revisión, es decir todo ese tiempo sólo fuimos
burlados debido a que ya se sabía que seríamos devueltos a nuestros
respectivos países, afirmación que recibí de boca del mismo abogado
Andrés G. Malamud. Luego de testificar se nos obligó a firmar el
testimonio que en la mayoría de los casos no era justamente lo dicho
por nosotros, además de ser firmado por personas como yo que
contábamos con todos los requisitos legales para el acceso a España,
además que no les importó el hecho de que les comentara que mi acto de
graduación como Comunicadora Social es el próximo 24 de noviembre
razón por la cual debía estar en mi país antes de esa fecha lo que les
corroboraría el hecho de que no pretendía quedarme a vivir ilegalmente
en su país, todo esto aunado a que mi hermana mayor había realizado el
mismo viaje un año antes sin presentar ningún inconveniente, además
había personas con cartas de invitación, entradas al juego del Barca,
suficiente dinero en efectivo, reservaciones de hotel y hasta los
mismos familiares esperando en el aeropuerto, a los cuales se les negó
vernos. Pero debíamos firmarlo porque si no correríamos el riesgo de
quedarnos por un tiempo bastante largo en ese sombrío y desagradable
lugar. Además de firmar una confirmación de que no contábamos con los
recursos para cancelar los honorarios del abogado que nunca cumplió su
función. En resumidas cuentas fuimos humillados, burlados, engañados y
además obligados a firmar una hoja que le permitiría al abogado cobrar
sus honorarios al gobierno español.
Está claro que los derechos humanos son totalmente pisoteados en este
país en especial con la comunidad latina. Una de las peores noticias
que recibiríamos sería que debíamos pasar la noche en aquel horrible
lugar hasta que saliera el próximo vuelo hacia nuestros países, dormir
en unas literas en estados deplorables, que además no sería permitido
el acceso a las mismas sino hasta las 12:30 de la madrugada, es decir
debíamos estar en una silla hasta esa hora sin hacer ruido, sin poder
hacer una pregunta porque recibíamos como respuesta “un momento
¿vale?”, ellos controlan hasta la hora en que debe descansar una
persona con más de 14 horas de vuelo en algunos casos, todo un día de
abusos a nuestros derechos humanos y sin acceso a nuestras
pertenencias, sin poder ducharnos o cambiarnos de ropa, sin poder
comunicarnos con nuestros familiares y depender únicamente de sus
teléfonos, a los que nuestras familias debían comunicarse pero ¿cómo
se enteraban ellos de la existencia de estos teléfonos si nosotros no
podíamos hacer llamadas a Venezuela?, toda esta situación aunada a las
descaradas risas y burlas de todo el personal.
Cuando creímos que la pesadilla estaba terminando algunos compañeros
decidieron jugar un partido de fútbol colocando como arquerías dos
sillas y siendo el balón un pote de agua mineral, ese probablemente
fue el único momento de risa que pudimos tener dentro de este terrible
suceso. Al pasar unas dos horas después del partido de nuestros
compañeros se acerca el policía de guardia y comienza a insultarlos
diciendo cosas como: “¿hasta cuándo van a seguir haciendo
estupideces?, parecen tontos, no se dan cuenta la hora que es, me han
tocado los cojones, si no quieren que los encierre bajo llave en una
habitación dejen de ser tan estúpidos y dejen de jugar con esa mierda,
si en un cuarto de hora no están durmiendo los encierro en una
habitación bajo llave a los dos”. En ese momento yo era la única a
parte de mis compañeros y rompí a llorar por primera vez en el día,
sentí una desesperación demasiado grande y temía pasar más de un día
allí. Además al llegar a Venezuela pude darme cuenta que lo que les
sucedió a mis compañeros puede ser mucho peor , como el caso que leí a
través de internet en la página “maltratos en el aeropuerto de
Madrid”, donde contaba la historia de un joven que al querer aclarar
sus dudas con los oficiales del porqué les estaba sucediendo todo eso
si contaban con los requisitos para entrar, fue agredido por varios
oficiales en una de las habitaciones de la cual lo sacaron totalmente
ensangrentado y les fue prohibida la entrada a los demás a dicha
habitación por la condiciones en las que había quedado.
Al día siguiente a las 8am casi nos tumban las puertas con golpes y
gritos para que supiéramos que debíamos salirnos de las habitaciones,
como si les costara mucho dejarnos descansar después de todo lo que
habíamos vivido el día anterior. Ya cerca de la hora del mediodía
vinieron a decirnos a los venezolanos que saldríamos en diez minutos,
nos llevaron como delincuentes con varios oficiales hasta una patrulla
policial que nos dejó al comienzo de las escaleras de emergencia del
avión, abordamos como si hubiésemos cometido un delito que provocara
nuestra deportación, no se nos regresó nuestra documentación, se les
fue entregada a la tripulación. Fuimos ubicados en la parte trasera
del avión y el trato del personal en el vuelo fue totalmente diferente
al saber que éramos inadmitidos, al llegar a nuestro país y recibir
finalmente nuestros pasaportes nos dimos cuenta que los habían sellado
prohibiéndonos la entrada los próximos 6 meses a España.
Todo esto es vivido a diario por latinos que sin importar que cumplan
con los requisitos para la entrada a España son escogidos al azar para
vivir esta espantosa experiencia que estoy segura quedará grabada en
la memoria de todos los que desafortunadamente la vivimos, como en mi
caso al ser la primera vez que salgo de mi país y sentirme humillada
de esta forma. Y desde el punto de vista periodístico es notable que
los oficiales no están preparados para diferenciar quiénes van con
intensiones de quedarse o no, lo cual sí afecta directamente a su país
debido a que a los delincuentes, narcotraficantes y mujeres que llegan
con la intensión de prostituirse sí se le es permitida la entrada,
mientras que miles de personas inocentes y que cumplen con sus
requisitos legales como turistas son aplastados con la fuerza de un
equipo policial que se dedica a humillarlos y a pisotear sus derechos
humanos, que deben ser respetados sin importar que cumplan o no con
los requisitos debido a que somos seres humanos y no animales.
En cuanto a los venezolanos sólo desde el mes de julio hasta
septiembre del 2009 han sido devueltos en estas mismas condiciones más
de 900 turistas que viajan con la expectativa de disfrutar sus
vacaciones en este país donde nos pisotean y nos humillan de esta
forma, es necesario que esto lo sepan todas las personas que piensan
viajar a España y en especial las familias que hoy no saben por qué no
han recibido noticias de sus familiares, sepan que quizás estén
encerrados sufriendo todas estas calamidades y ustedes ni siquiera
pueden saberlo porque como ellos mismos dicen “están en tierra de
nadie”.

Solvy Hernández es periodista venezolana.

http://cultural.argenpress.info/2009/11/en-espana-no-existen-los-derechos.html
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